Pequeños cambios, grandes resultados: 3 errores comunes al cepillarte los dientes

Pequeños cambios, grandes resultados: 3 errores comunes al cepillarte los dientes

La cirujana dentista Valentina Valdivia comparte 3 hábitos muy comunes que pueden disminuir la efectividad del cepillado y explica cómo corregirlos para aprovechar mejor cada rutina de higiene bucal.

Por: Valentina Valdivia, Cirujana dentista

La mayoría de las personas se cepilla los dientes todos los días y eso ya es un buen hábito. Sin embargo, en la consulta es frecuente ver pacientes que, a pesar de ser constantes con su higiene, presentan caries o inflamación de las encías.

Muchas veces el problema no está en la frecuencia del cepillado, sino en pequeños detalles de la técnica que pasan desapercibidos.

Son cambios simples, pero pueden marcar una diferencia importante con el tiempo.

1: Mojar el cepillo antes de poner la pasta

Es una costumbre muy extendida, pero no siempre es necesaria.

Aplicar la pasta sobre un cepillo seco ayuda a mantener mejor su consistencia y evita que se genere espuma demasiado rápido. Esa sensación de abundante espuma suele hacer que muchas personas crean que ya terminaron de cepillarse antes de completar los dos minutos recomendados.

Lo importante no es la cantidad de espuma, sino el tiempo y la técnica del cepillado.

2: Enjuagarte con mucha agua al terminar

Después del cepillado, muchas personas enjuagan la boca varias veces con abundante agua.

El problema es que así también eliminan gran parte del flúor que queda sobre los dientes.

Mi recomendación suele ser sencilla: escupe el exceso de pasta y, si necesitas enjuagarte, hazlo con una cantidad mínima de agua. De esa manera el flúor permanece más tiempo sobre el esmalte y puede ejercer mejor su acción protectora.

3: Cepillarte rápido

Dos minutos pueden parecer mucho tiempo cuando estás apurado, pero siguen siendo la referencia recomendada para lograr una limpieza adecuada.

Una buena técnica implica recorrer todas las superficies de los dientes, limpiar la línea de las encías y no olvidar las caras internas, especialmente las de los dientes anteriores.

La constancia siempre será más importante que la fuerza.

Lo que realmente marca la diferencia

En odontología no existen soluciones mágicas.

La salud bucal se construye con hábitos diarios y pequeños detalles que se repiten durante años. Cepillarte con calma, utilizar una pasta con flúor, cambiar el cepillo cuando corresponde y complementar la limpieza entre los dientes son acciones simples que ayudan a prevenir muchos problemas antes de que aparezcan.

Como dentista, ese es el mensaje que más me gusta transmitir: no necesitas una rutina complicada, solo una técnica correcta y constancia.

Valentina Valdivia es cirujana dentista y colabora con Fresh Up en instancias de formación profesional y contenidos de educación para pacientes.

 

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